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La casa de tu vida, la vida de tu casa.

Una de las decisiones más importantes en la vida de una persona es elegir una buena casa. Necesitamos un espacio habitable, que nos proteja de los  factores climáticos, es un elemento indispensable para vivir, nos acompaña a lo largo de nuestra vida.

 

A veces no es fácil, unas veces porque no encuentras esa casa que te enamore a primera vista, otras porque hay que buscar el potencial que no está a simple vista, otras el motivo es económico, la ubicación, el tamaño, etc.. es una decisión importante y queremos estar seguros.

 

Se podría decir que buscamos la mejor “pareja” para convivir.

 

Cuando la encuentras sientes que encajas en ella a la perfección, todo está bien, te sientes parte de ella, ¡es ella!, es tu casa. Es como un flechazo.

 

También se puede elegir por necesidad y no acertamos, estamos un tiempo y decidimos buscar otra, hay algo que nos falta, no responde a nuestras necesidades. En ocasiones es complicado dar con esa casa que nos aporte paz y tranquilidad.

 

Una casa en la que viviremos experiencias, creceremos con ella, seremos mejores personas.

 

Puede que decidas formar una familia, o simplemente que sea tu refugio, donde recibas a tus amigos, a las personas con las que quieres compartir tu vida. Algunas favorecen las relaciones, otras no tanto.

 

Cada vez estoy más convencida que tenemos la casa que necesitamos en cada momento.

 

Vamos evolucionando, ella evoluciona con nosotros.

 

Al igual que el ciclo del ser humano, nacimiento, vida y muerte. Las casas tienen un ciclo similar.

 

Podemos pensar que cuando se construye un edificio o una casa comienza un ciclo para ella. Se podría decir que es su nacimiento y como nosotros, tendrá un carácter, nos aportara determinadas vivencias.

 

Acogerá a diferentes personas, algunas permanecerán durante largos años. Otras estarán menos tiempo, así transcurrirá su vida habitable.

 

Cuando necesitamos un cambio, elegimos otra casa o hacemos una reforma importante, necesitamos experiencias nuevas que nos acompañen en este viaje que es la vida.

Si decides hacer una reforma en la casa que has vivido durante años, conoces cada rincón a la perfección,  sabes exactamente lo que quieres y lo que ella necesita.

 

La mayoría de ellas terminarán su ciclo vital con el derribo. Darán paso a otras construcciones u otros usos.

 

Algunos edificios tendrán más suerte, a pesar de ser centenarios, deciden vaciarlos completamente y rehacerlos interiormente, se renueva la fachada. Es como darles una segunda oportunidad. Si buscamos el símil, es como cuando una persona necesita un nuevo corazón para seguir viviendo y le trasplantan dicho órgano.

 

Te invito a que hagas esta reflexión, cuando buscas una casa ¿la eliges tu o es ella la que te elige a ti?

 

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