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¿Sabes si la conexión entre tú y tu hogar es todo lo positiva que puede ser?

 

Hace poco leí una cita del famosísimo arquitecto Rafael Moneo, que me dejó un poco desconcertada:

Las casas cogen el carácter de sus ocupantes, afirmaba el gran diseñador del Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal en San Sebastián.

Mi primera reacción fue esta: “No, Rafael, aunque me duela, aquí no estoy de acuerdo contigo”.

Y no lo estaba porque yo siempre he creído que era al contrario.

Desde hace años, investigo y compruebo la influencia casa-ocupantes, y siempre he pensado que son los ocupantes los que están influenciados por el carácter de sus casas.

Pero, entonces, me di la oportunidad de reflexionar.

Me gusta hacerlo porque mi experiencia me dice que no hay nada ni blanco ni negro.

Y empecé a pensar sobre el trabajo que realizo cuando me solicitan una asesoría de Feng Shui.

¿Quién influencia a quién?

¿El ocupante a la casa, como sugiere Rafael?

¿O la casa al ocupante a la casa, como creía yo?

Tras un tiempo de reflexión, llegué a esta conclusión.

Ni Rafael ni yo.

Ninguno de los dos teníamos razón, porque en realidad, lo que sucede es que el carácter del espacio y el carácter de los ocupantes interactúan entre sí.

Y lo hacen con fluidez, con naturalidad…

¡Como un cóctel en manos del mejor mixólogo!

Dos ingredientes, la casa y los ocupantes, que agitados y mezclados crean vivencias totalmente diferentes.

De manera que si yo viviese en esa casa, “mi cóctel” produciría unas vivencias y un carácter totalmente distinto al de otra persona.

Y aunque la casa marca una tendencia, al interactuar con el carácter de los habitantes tendrá unos efectos ligeramente diferentes en cada uno de ellos.

Pero, además, me dije a mí misma, hay otro factor.

Un factor que se repite en todos mis trabajos y que se refleja en todas mis auditorías.

Un factor importantísimo: la conexión de la casa con sus habitantes.

Un factor, que a muchos de mis clientes parece eludirles.

¿A ti también?

Cómo saber si existe una conexión positiva entre tu casa y tú

¿Te sientes estresada en tu propio hogar?

¿No acabas de sentirte cómoda y tranquila?

¿Te cuesta mucho esfuerzo sacar las cosas adelante?

¿Tu hogar te produce mucho desgaste?

Si es así, yo me atrevería a afirmar que no hay conexión entre tú y tu hogar.

Tú vas por un lado y tu espacio por otro.

Si por el contrario, te sientes bien en su casa…

Te resulta fácil y agradable vivir en ella…

Y todo fluye de forma natural…

Tú y tu casa estáis en sintonía.

Existe una conexión positiva entre ocupante/espacio.

¿Por qué?

¿De qué depende que exista conexión positiva entre tu casa y tú?

Depende de muchos factores, para los que no tenemos suficiente espacio en este post…

Pero, sobre todo, depende de la alineación de las distintas energías que hay en tu hogar.

Si estas se alinean y se reconocen en el lugar que les corresponde, entonces tú te sientes en paz y armonía contigo misma, con las personas con las que compartes el espacio, y con el propio espacio.

Si estas no se alinean y se sienten fuera de sitio, tú te sentirás fuera de sitio también.

Por eso, yo siempre insisto: conocer el estado energético de tu casa es fundamental.

Saber qué energías existen, cómo interactúan entre ellas, y cómo se alinean a tu vida y a tu personalidad es fundamental.

 

¿Y si no existe una conexión positiva entre tu casa y tú?

Si llegamos a la conclusión con nuestra auditoria de Feng Shui que la sintonía entre tu espacio y tú es mejorable, se busca la forma de reorientar esas energías y de retirarle la fuerza a las menos positivas.

De esta forma provocaremos un cambio hacia lo que tú necesitas y lo que te va a fortalecer.

Pero no olvides que la casa también refleja quién eres tú: tu personalidad.

Tu mente está influenciada por lo que percibe a su alrededor y la manera cómo se mueve por el espacio en el que vives o trabajas.

Por medio de acciones de Feng Shui, podemos trasformar tu espacio para convertirlo en un lugar que te represente y te ayude a alcanzar mayor bienestar.

Y ahora, te toca reflexionar a ti.

¿Te sientes a gusto en tu hogar?

Si es así, ¡enhorabuena!

¿No?

Entonces, te invito a que observes tu espacio y te plantees estas cuestiones:

  • ¿Te gustan los muebles y los objetos que te rodean?
  • ¿Son regalos u objetos heredados?
  • ¿Tienes algún lugar favorito donde estás siempre?
  • ¿Hay algún lugar que no utilizas?
  • ¿Dónde lees o ves la TV, en el sofá o en la cama?

Las respuestas a estas preguntas y otras similares te ayudarán a ver con claridad esa relación e interacción tan importante de la que hemos hablado en este artículo.

Si concluyes que no te sientes a gusto, tu primer paso es este:

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Seguro que te inspira a crear un entorno que te represente mejor a ti y en el que te sientas mucho más a gusto.

¿Y después?

Después, ¡tendrás mucho que hacer, empezando por retirar todo aquello que no te guste, te moleste o te genere malas sensaciones, y terminando por rodearte de aquellos objetos que te gusten y te hagan sentir mucho mejor!

¿Tienes dudas?

¡Me encontrarás aquí con todas las respuestas!

¡Un fuerte abrazo!

 

1 Comment

  • Miss White

    Que me encantas Olga Boo

    18 enero, 2020 at 5:41 pm

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